Los gatos negros y su historia como símbolos de buena suerte

Hoy en día, algunas personas asocian a los gatos negros con Halloween, las brujas y la mala suerte. Sin embargo, a lo largo de la historia, estos animales también han sido considerados símbolos de prosperidad, protección y buena fortuna. Desde las comunidades pesqueras de Inglaterra y Escocia hasta las tradiciones japonesas, su presencia ha inspirado creencias populares en las que aparecen como protectores del hogar, compañeros afortunados y portadores de buenos augurios.

Estas interpretaciones han variado según la época y el lugar. Mientras algunas personas veían en los gatos negros un presagio desfavorable, otras creían que encontrarse con uno podía anunciar buena suerte o que tenerlo cerca ayudaba a mantener alejados los peligros.

Cuando encontrarse con un gato negro era un buen presagio

En el condado de Cambridgeshire, en el este de Inglaterra, encontrarse con un gato negro podía ser señal de buena suerte. Según el Museum of Cambridge, que conserva y difunde la historia local de la región, los gatos también eran considerados animales protectores, capaces de advertir sobre ciertos peligros.

Entre las comunidades pesqueras existía la creencia de que podían escuchar los bancos de peces bajo la superficie del agua, mientras que en los hogares algunos de sus comportamientos se interpretaban como señales de cambios en el tiempo, incluida la posibilidad de inundaciones. Estas supersticiones reflejan cómo las personas atribuían a los gatos capacidades extraordinarias, más allá de su conocida habilidad para cazar roedores.

Los gatos negros que protegían a los marineros

El teniente comandante R. H. Palmer juega con Peebles, el gato del HMS Western Isles, en Tobermory, Escocia, 1944. Fotografía: Ministry of Information Photo Division / Imperial War Museums (D 20280). Wikimedia Commons.

En 1880, el folclorista inglés Thomas Firminger Thiselton-Dyer publicó English Folk-Lore, una recopilación de tradiciones y supersticiones populares en la que describió una curiosa creencia de Scarborough, una localidad costera del norte de Inglaterra. Según el autor, algunas esposas de marineros acostumbraban tener un gato negro en casa porque creían que su presencia protegía a sus maridos durante los viajes por mar. Estos animales eran tan apreciados que, de acuerdo con el relato, incluso llegaban a ser robados.

La relación entre los gatos y la vida marítima también tenía una explicación práctica. A bordo de las embarcaciones ayudaban a controlar las poblaciones de ratas y ratones, que podían dañar las provisiones y otros materiales durante las largas travesías. Así, además de ser compañeros útiles, los gatos adquirieron un significado simbólico relacionado con la seguridad de los marineros y la esperanza de su regreso a casa.

Gatos negros, amor y buena fortuna

La protección de los marineros no era la única cualidad favorable que se atribuía a los gatos negros en Inglaterra. Algunas creencias populares también los relacionaban con la buena suerte en el amor y las perspectivas matrimoniales.

En English Folk-Lore, Thiselton-Dyer recogió un dicho según el cual, en una casa donde vivía un gato negro, a las jóvenes no les faltarían pretendientes. Aunque no sabemos qué tan extendida estaba esta creencia, su presencia en una recopilación de 1880 muestra que estos animales también podían asociarse con la fortuna en la vida doméstica.

Escocia: gatos negros, protección y buena fortuna

En Escocia, al norte de Gran Bretaña, también se conservaron relatos que atribuían cualidades protectoras a los gatos negros. Algunos aparecen en los manuscritos Maclagan, una colección de testimonios sobre el folclore escocés reunidos entre 1893 y 1902 y conservados actualmente por la Universidad de Edimburgo.

Uno de estos relatos procede de Westray, una de las islas Orcadas, al norte de Escocia. Según la historia, un hombre creía que podía asegurar buen tiempo para los pescadores manteniendo un gato negro debajo de una cesta. Cuando alguien liberó al animal, supuestamente se desató una tormenta. Aunque se trata de una superstición particular y no de una práctica que pueda atribuirse a toda la comunidad, muestra cómo se relacionaba a estos animales con la seguridad de quienes salían al mar.

La asociación con la buena fortuna también aparece en testimonios posteriores. En 1968, Donald Sinclair, habitante de la isla escocesa de Tiree, afirmaba que tener un gato negro cerca era señal de buena suerte. Su testimonio permite observar cómo estas creencias continuaban formando parte de la tradición oral escocesa durante el siglo XX.

Japón: los gatos negros como protectores

Estatua de un maneki-neko, el tradicional gato japonés de la fortuna. Las versiones de gatos negros se asocian con la protección contra el mal.

En Japón, los gatos también han ocupado un lugar importante en las creencias relacionadas con la fortuna y la protección. Uno de los ejemplos más conocidos es el maneki-neko, una figura tradicional que representa a un gato con una pata levantada, como si invitara a alguien a acercarse.

Estas figuras comenzaron a producirse durante el periodo Edo tardío, hacia mediados del siglo XIX, y se popularizaron como objetos destinados a atraer la buena fortuna. Aunque muchas representan gatos blancos o tricolores, también existen versiones negras, asociadas especialmente con la protección.

De acuerdo con el SFO Museum, un museo ubicado en el Aeropuerto Internacional de San Francisco que presentó una exposición sobre estas figuras en 2018, los maneki-neko negros se relacionan con la seguridad y la protección contra el mal, mientras que los dorados suelen representar la riqueza. Sin embargo, los significados atribuidos a sus distintos colores han evolucionado con el tiempo, por lo que no todas las interpretaciones actuales pueden remontarse a los orígenes de esta tradición.

Los gatos negros y la buena suerte en el siglo XX

A principios del siglo XX, los gatos negros también aparecían en tarjetas y otros objetos que expresaban buenos deseos. En Estados Unidos, por ejemplo, algunas postales de Halloween mostraban a estos animales acompañados de mensajes de buena suerte, a pesar de que la festividad ya estaba relacionada con las brujas y otros elementos sobrenaturales.

Una de estas tarjetas, fechada alrededor de 1910 y conservada por el museo estadounidense The Henry Ford, muestra varios gatos negros y desea buena fortuna al destinatario. Este tipo de imágenes permite observar cómo los gatos podían conservar asociaciones favorables incluso dentro de una celebración que hoy suele vincularlos con el misterio y los malos presagios.

Su imagen como símbolo de buena suerte también apareció en otros contextos. Entre 1910 y 1911, la International Suffrage Shop, una tienda londinense que vendía materiales para apoyar el movimiento por el derecho al voto femenino, produjo una postal con un gato negro como emblema de buena fortuna. La pieza, conservada por el London Museum, muestra cómo estos animales podían utilizarse para transmitir mensajes positivos, incluso en el contexto de una campaña política.

Más allá de la superstición

La historia de los gatos negros refleja las distintas formas en que las personas han interpretado la presencia de estos animales en su vida cotidiana. Han sido compañeros de los marineros, protagonistas de relatos populares y símbolos de protección y prosperidad. Su imagen ha aparecido tanto en objetos destinados a atraer la fortuna como en tarjetas utilizadas para transmitir buenos deseos.

Aunque algunas personas continúan relacionándolos con la mala suerte, las fuentes históricas conservan numerosos ejemplos de creencias diferentes. En distintas épocas y culturas, los gatos negros también fueron considerados animales afortunados, cuya presencia podía anunciar prosperidad, ofrecer protección o simplemente representar un buen augurio.

Leave a Comment