Sé testigo de mi acto y mi obra (1882)
Todos los que hemos convivido con un gato conocemos esa sensación: el silencio repentino que anuncia que algo está ocurriendo. En Sé testigo de mi acto y mi obra (Witness my Act and Deed), el pintor británico Frank Paton capturó precisamente uno de esos momentos. Un pequeño gato ha tirado un tintero sobre unos documentos importantes y parece observar las consecuencias de su travesura con una mezcla de curiosidad e inocencia. La escena resulta divertida porque es completamente familiar: un animal que no entiende que acaba de causar un problema, pero que sin duda ha conseguido toda nuestra atención. La …