Un gato se acerca a una pequeña planta, la olfatea y, de pronto, comienza a frotar su cabeza contra las hojas. Después se revuelca, juega, salta o simplemente permanece relajado, aparentemente encantado con su descubrimiento.
La responsable de este curioso comportamiento es la Nepeta cataria, conocida como catnip o hierba gatera, una planta de la familia de la menta que ha despertado el interés de botánicos, naturalistas y amantes de los gatos durante siglos.
Aunque hoy es habitual encontrarla en juguetes y productos para gatos, su historia comenzó mucho antes de que existieran las tiendas especializadas. Y los descubrimientos científicos recientes sugieren que su particular relación con los felinos podría tener una explicación sorprendente.
Una planta con siglos de historia
La Nepeta cataria es una planta herbácea de hojas verdes, ligeramente dentadas, y pequeñas flores blancas o de tonos rosados. Es originaria de algunas regiones de Europa y Asia, y se ha extendido a muchas otras partes del mundo.
Durante siglos, los seres humanos la cultivaron y utilizaron como planta aromática y medicinal. Sus hojas se empleaban tradicionalmente para preparar infusiones y formaban parte de distintos remedios populares. Sin embargo, su relación con los gatos también era conocida desde hace mucho tiempo.

En 1597, el botánico inglés John Gerard publicó The Herball or Generall Historie of Plantes (El herbario o historia general de las plantas), una extensa obra dedicada a describir las plantas y sus usos. En una edición ampliada de esta obra, publicada en 1633, aparece una descripción particularmente interesante de la hierba gatera: los gatos se sienten atraídos por su olor, se frotan contra ella y se revuelcan entre sus hojas.
La observación resulta sorprendentemente familiar. Casi cuatro siglos después, cualquier persona que haya ofrecido catnip a un gato podría reconocer la escena. No sabemos exactamente cuándo se descubrió esta curiosa relación entre los gatos y la planta, pero los antiguos tratados de botánica demuestran que no se trata de una moda reciente.
¿Por qué los gatos reaccionan al catnip?
El secreto está en una sustancia llamada nepetalactona, un compuesto aromático presente en la hierba gatera.
Cuando un gato sensible al catnip percibe su olor, la nepetalactona estimula su sistema olfativo y desencadena una serie de respuestas que pueden incluir frotarse contra la planta, revolcarse, jugar, correr o mostrar una actitud especialmente relajada.
La reacción suele durar unos minutos. Después, muchos gatos atraviesan un periodo durante el cual dejan de responder temporalmente al estímulo.
Pero hay algo todavía más curioso: no todos los gatos reaccionan de la misma manera. Un estudio publicado en 2017, en el que participaron cien gatos domésticos, encontró que aproximadamente uno de cada tres no mostraba la respuesta característica al catnip.
La sensibilidad tiene un componente hereditario, aunque las investigaciones también han mostrado que la edad y la manera de evaluar el comportamiento influyen en los resultados. Algunos gatos responden con movimientos muy evidentes, mientras que otros pueden mostrar señales mucho más discretas.
Así que, si un gatito ignora por completo su juguete relleno de hierba gatera, no significa necesariamente que haya algo extraño en él. Quizá, sencillamente, la planta no le resulte tan interesante.
Otras plantas que atraen a los gatos
Aunque la hierba gatera es probablemente la más conocida, no es la única planta capaz de provocar estas curiosas reacciones.
Una de ellas es el matatabi (Actinidia polygama), una planta trepadora originaria de Asia oriental, conocida también como vid plateada. En Japón se utiliza desde hace tiempo para estimular el juego de los gatos.
En un estudio publicado en 2017, cerca del 80 % de los gatos examinados reaccionaron al matatabi, una proporción superior a la observada con el catnip. Incluso algunos gatos que no mostraban interés por la hierba gatera respondieron a esta planta.
Otras plantas, como la valeriana y la madreselva tártara, también pueden despertar el interés de ciertos gatos, aunque las respuestas varían de un individuo a otro.
Estas diferencias nos recuerdan que el mundo sensorial felino es mucho más complejo de lo que solemos imaginar. Y que, incluso entre los gatos, cada uno tiene sus propias preferencias.
¿El catnip también les gusta a los leones y los tigres?
La fascinación por determinadas plantas aromáticas no es exclusiva de los gatos domésticos. Los investigadores han estudiado las respuestas de distintos felinos, incluidos algunos grandes gatos, a la hierba gatera y otras plantas que producen sustancias similares. Sin embargo, las reacciones varían considerablemente entre especies.
Algunos leones pueden mostrar comportamientos parecidos a los de los gatos domésticos, mientras que los tigres suelen responder mucho menos al catnip.
En otras palabras, compartir una familia zoológica no significa compartir exactamente los mismos gustos.
Y aunque nos resulte divertido imaginar a un enorme león revolcándose entre las hojas de una planta, estas diferencias también ofrecen pistas sobre la evolución del comportamiento felino.
Del jardín a los juguetes para gatos

Con el paso del tiempo, nuestra relación con los gatos ha cambiado mucho. Desde su alimentación hasta las formas de entretenerlos, muchas de las cosas que hoy consideramos habituales tienen una historia detrás. La hierba gatera no es la excepción: de ser una planta cultivada por sus usos tradicionales, pasó a ocupar un lugar en los productos destinados a los gatos. Hoy se comercializa seca, en juguetes de tela, en pequeños cojines y en distintas presentaciones diseñadas para estimular el juego.
La hierba gatera generalmente se considera segura para los gatos cuando se ofrece en cantidades moderadas. Sin embargo, ingerir demasiada puede causar molestias digestivas, y los aceites esenciales concentrados no deben utilizarse como si fueran equivalentes a la planta.
Para muchos gatos, una pequeña cantidad de hojas secas o un juguete con catnip es suficiente para disfrutar de unos minutos de entretenimiento. Y para otros, por supuesto, seguirá siendo una planta completamente indiferente.
Una antigua fascinación felina
Resulta encantador pensar que los gatos que hoy se revuelcan sobre un juguete relleno de catnip están mostrando comportamientos que los naturalistas ya describían hace siglos.
La ciencia nos ha permitido comprender mejor las sustancias responsables de estas reacciones e incluso descubrir que podrían tener una función protectora frente a los insectos. Pero todavía quedan preguntas por responder sobre la evolución de esta relación entre plantas y felinos.
Mientras tanto, la hierba gatera continúa ocupando un lugar muy particular en la historia de los gatos: una pequeña planta capaz de despertar una enorme fascinación.
Y, como tantas otras cosas relacionadas con ellos, es una prueba de que incluso sus comportamientos más divertidos pueden esconder historias extraordinarias.