La mariposa (ca. 1870)
Un pequeño gato atigrado observa una mariposa entre las flores en esta delicada pintura de John Henry Dolph, realizada alrededor de 1870.
Un pequeño gato atigrado observa una mariposa entre las flores en esta delicada pintura de John Henry Dolph, realizada alrededor de 1870.
Dos gatos, un ovillo de lana roja y un tejido en peligro protagonizan esta encantadora obra de Vilhelm Oskar Engström, fechada en 1875.
Flores, frutas, cristal y un gato sospechosamente cerca de dos pájaros componen este bodegón de José Agustín Arrieta, pintado en el México del siglo XIX.
Un enorme vestido rojo, un gato entre los brazos y un pequeño perro a sus pies: así retrató Ammi Phillips a una niña estadounidense hace casi dos siglos.
En La viuda, una curiosa cromolitografía del siglo XIX, Frederick Dielman transforma a una gata con una enorme gorguera de encaje en la protagonista de un solemne retrato.
En Estudio de un gato blanco y negro (c. 1850), el pintor belga Charles Verlat captura un instante de curiosidad felina en una pequeña obra llena de movimiento y expresión.
En Tejiendo (1895), la pintora estadounidense Anna Richards Brewster captura un tranquilo momento cotidiano entre una joven y una gata, una escena de compañía y serenidad que sigue resultando familiar más de un siglo después.
Una travesura felina convertida en arte: en Sé testigo de mi acto y mi obra (1882), Frank Paton retrata a un curioso gatito, un tintero derramado y un pequeño desastre que resulta sorprendentemente familiar más de un siglo después.
Hadas, mariposas y un curioso gato comparten un bosque encantado en esta pintura de John Anster Fitzgerald, uno de los grandes artistas de la fantasía victoriana.
Un gato atigrado, una ventana abierta y un rincón lleno de flores protagonizan Parpadeando bajo el sol (1881), una entrañable escena de la vida cotidiana pintada por Ralph Hedley.