La viuda (finales del siglo XIX)

Con un enorme cuello de encaje alrededor del rostro y una pequeña campana colgada al cuello, una gata mira solemnemente al espectador en The Widow (La viuda), una curiosa cromolitografía del siglo XIX.

La imagen transforma un sencillo retrato felino en algo mucho más divertido: la gata parece haber adoptado la pose y el vestuario de un retrato humano formal.

La obra

La viuda muestra a una gata blanca y negra retratada de frente sobre un fondo marrón oscuro.

Lo primero que llama la atención es el gran cuello de encaje plisado que rodea completamente su cabeza. Este tipo de cuello, conocido como gorguera, estuvo de moda en Europa durante los siglos XVI y XVII y aparece con frecuencia en retratos de la época. Aquí, sin embargo, quien lo lleva es una gata.

La composición imita deliberadamente la apariencia de un retrato formal. El fondo es sencillo, la figura ocupa prácticamente todo el espacio y la mirada de la gata se dirige hacia el espectador. Una pequeña campana suspendida de una cinta completa el peculiar vestuario.

El resultado se encuentra a medio camino entre un retrato animal y una pequeña broma visual.

El artista

Frederick Dielman (1847–1935) fue un artista e ilustrador estadounidense de origen alemán que desarrolló buena parte de su carrera en Estados Unidos.

Trabajó como ilustrador y realizó pinturas, grabados y diseños para publicaciones. También estuvo vinculado durante muchos años a la enseñanza artística y llegó a dirigir instituciones dedicadas a la formación de artistas.

En esta obra aparece acreditado como artista, mientras que L. Prang & Co. figura como la empresa responsable de su publicación.

Esta compañía, fundada por Louis Prang en Boston, se convirtió en uno de los principales productores estadounidenses de cromolitografías durante el siglo XIX y ayudó a popularizar las imágenes impresas a color entre un público mucho más amplio.

La gata en la composición

Aunque el título es La viuda, la imagen no necesita contar una historia detallada para que entendamos el chiste.

La gata ha sido presentada siguiendo las convenciones de un retrato humano: está perfectamente centrada, mira directamente hacia nosotros y lleva un elemento de vestuario asociado con siglos anteriores. Pero su expresión permanece completamente felina.

Esa combinación es precisamente lo que hace que la imagen resulte tan divertida. En lugar de humanizarla mediante una expresión exagerada, basta con colocarla dentro de las convenciones visuales de un retrato solemne. Y, de alguna manera, funciona perfectamente.

Curiosidades

  • The Widow es una cromolitografía, una técnica de impresión en color que alcanzó una enorme popularidad durante el siglo XIX.
  • Las cromolitografías permitieron reproducir imágenes en color en cantidades relativamente grandes, por lo que obras decorativas como esta podían llegar a los hogares sin necesidad de adquirir una pintura original.
  • Frederick Dielman nació en Hannover, Alemania, pero emigró a Estados Unidos siendo niño y desarrolló allí prácticamente toda su carrera artística.
  • El ejemplar digitalizado se conserva en el Departamento de Grabados de la Boston Public Library.

🖼️ Ficha de la obra

Título: The Widow (La viuda)
Artista: Frederick Dielman (1847–1935)
Editor: L. Prang & Co.
Fecha: c. 1861–1897
Técnica: Cromolitografía
País: Estados Unidos
Colección: Boston Public Library


Una mirada más

No sabemos qué llevó a Dielman a convertir a esta gata en La viuda, pero la elección del título hace que resulte casi imposible contemplarla sin imaginar una historia.

Quizá acaba de regresar de una importante reunión social. Quizá espera pacientemente a que alguien termine de pintar su retrato. O quizá simplemente está preguntándose por qué le pusieron semejante cuello. Lo cierto es que la broma sigue funcionando más de un siglo después.

Con su mirada seria, su pequeña campana y aquella enorme gorguera, La viuda demuestra que la costumbre de imaginar a los gatos como pequeños personajes humanos existía mucho antes de internet.

Y francamente, esta señora exige respeto.

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